Es esta noche que me abraza, brasa;
es un suspiro que termina y mina
en mi cabeza, es pieza que empieza
y que se hunde en la mentira, mira...
Aquí el destino nos rebasa, pasa
como una brisa que asesina, asina
con su entereza y su rareza, y ¡reza!
pues siempre deja, cuando espira, ira.
La amarga sombra que me embiste, viste
la cura oscura de mi herida, herida
por la tristeza, y mi desdicha es dicha
Suya, sembrada como alpiste. Alpiste:
cosecha plétora de vida; ida
y vuelta, viaje sin mas fecha hecha.
jueves, 27 de agosto de 2009
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