martes, 7 de octubre de 2008

LA CALLE HABLA




La calle bañada en negro holganza,
se fuma el desliz, la culpa, el miedo,
sentado en la acera, no hay bonanza;
la luz mercurial ensalza al verso.

Vestidos de furia y rebeldía,
bailando con música que alivia
la herida que el mundo ha lacerado,
por no serle fiel a su apta guía.

Tatuajes que avivan el pasado,
arrancan la piel y se liberan,
te vuelven más fuerte y valeroso,
escudos que al débil vuelven loco.

Y atamos el ser a un sueño presto,
que empuña el deseo de albedrío,
de hacer libertado el pensamiento
para caminar con pleno brío.

¡Que tachen de indolente al penitente!
a quien es distinto y ve de frente,
y que se alboroza, al que en verdad goza,
al que se distigue por no andar de rosa.

Mientras la voz no amanse el tiempo,
y no haya réplica al lamento,
la calle habrá de ser cobijo,
de quien del clamor, es hijo...

domingo, 28 de septiembre de 2008

MUERTE AL TRAIDOR




¡Que sienta el calor del fuego!,
¡que vibre en la llama pura!,
entre el cielo y el infierno
no hay lugar para la duda.

Ni el miedo o la alegría,
el amor es solo un mito,
mucho menos para él
que es un traidor: ¡muerte o castigo!.

Ayer bañado en oropel
tomaste el vino más fino
y escupiste tus entrañas
en la cara del destino.

Hoy tendrás sobre tu piel
llagas como vestidura,
beberás tu propia sangre,
comerás tu pena cruda.

Te ofrendamos nuestras vidas,
en tus manos palpitaban,
y sin rastro de clemencia
las ahogaste entre tu sarna.

Con la soga del destierro,
apretada a su sonrisa,
será extinta lentamente,
al traidor: ¡daremos muerte!.

LUCIÉRNAGAS



En un cielo de sábila, brillan como estrellas; muerto el sol abren sus alas y en el prado, al compás del viento, danzan.

Y aquí estoy, vistiendo una calma que penetra las ideas. Ante mi asombro se arma el cuadro del paisaje que suspira.
No hay más luz que el de su resplandor; son fugaces, mágicas, infinitas.

De pronto, rozan mis dedos, pasan veloces, no podría atrapar si quiera alguna... y se marchan. Se difuminan en un verde pintado de oscuridad que se ha vuelto el marco perfecto para un lienzo que esperaba ansioso ser decorado con el fulgor de las luciérnagas.

viernes, 26 de septiembre de 2008

MELODÍA




Qué notas más endulzantes y más esplendorosas...

Suavemente bailan sobre un mustio murmullo.
El frío envoltorio de la agonía les hace lucir algo simple, pero esque hasta en el silencio resuenan mis oídos a su canto.
Quieren perderse entre el rocío de una mañana, que no es mas que su propia alba enardecida.
¿Cómo poder ser una hoja corriendo en el cauce de un arroyo insulso, si son cresta de la ola más fastuosa que se teje cristalina donde clama el Sol un rincón sobre su espuma?

Qué notas, qué tarde esta que me acompaña. Soledad que me brinda su hombro y recoje de mi ser las más grandes tristezas.

Café ardiendo en un negro profundo y ausente de brillantez, mis manos lánguidas se tornan, y a lo lejos una voz familiar, casi imperceptible.

Una brisa serena calla al día y se lleva consigo lo único que hasta ahora me alegraba: las notas de una bella melodía y el aroma de un café, los dos se han ido.